
Marzo 25, 2026
La hidratación de nuestras mascotas es tan importante como su alimentación, pues no sólo mejora su bienestar, sino que también puede prevenir situaciones de riesgo, especialmente en ambientes calurosos. A diferencia de los humanos, ellos no transpiran de forma eficiente, lo que los vuelve más propensos a la deshidratación y al estrés térmico.
“Nuestras mascotas transpiran principalmente a través de las almohadillas de sus patas, donde tienen glándulas sudoríparas, pero esta sudoración no alcanza para enfriarlos”, explica Massiel Gálvez, veterinaria de Purina. “Los perros pueden también sudar levemente por la nariz y por eso jadean, mientras que los gatos sudan por el morro, la barbilla y el ano. Además, se acicalan para evaporar saliva y bajar su temperatura”, agrega.
Algunas requieren aún más atención; hablamos de cachorros, razas braquicefálicas (chatos), animales seniors y aquellos con enfermedades cardíacas, respiratorias, renales u obesidad, ya que se descompensan con mayor facilidad en días de altas temperaturas.
Pero la cantidad de agua que deben consumir no depende sólo del clima. También importan su actividad y tipo de alimentación, aunque, si buscamos un dato promedio, los perros requieren de 50 a 70 ml por kilo al día, y los gatos de 40 a 60 ml… sin embargo, lo más recomendable es que siempre tengan agua limpia y fresca a libre disposición, para beber cada vez que quieran.
Para controlar su hidratación, revisa la elasticidad de la piel, el estado de las encías y su nivel de energía. Encías secas o pegajosas, apatía o somnolencia, orina escasa y muy oscura, y piel que tarda en volver a su posición tras un pequeño pellizco entre los omóplatos, pueden indicar falta de líquido.
Algunos consejos de los expertos de Purina, son:
- Combina alimento seco y húmedo. El alimento húmedo contiene más de un 60% de agua, lo que ayuda a complementar su hidratación diaria.
- Agua fresca siempre disponible. Ubica varios bebederos en espacios distintos y cámbialos con frecuencia. En días de mucho calor, agrega cubitos de hielo.
- Elige bien los bebederos. Ponlos a la sombra y prefiere cerámica o acero inoxidable para evitar que el agua se caliente o tome mal sabor. También existen platos que se congelan y fuentes con agua en movimiento.
- Asegura un lugar fresco para descansar. Sombra, buena ventilación o mantas refrigerantes hacen una gran diferencia.
- Evita paseos en horarios de calor. El pavimento puede quemar sus almohadillas. Si salen, lleva siempre agua. En el auto, realiza paradas, mantén buena ventilación y nunca los dejes encerrados.
- Refresca correctamente. Si quieres mojar a tu mascota, hazlo en patas y abdomen. Evita el lomo, ya que puede dificultar la disipación del calor.
- Golpe de calor. Si presenta jadeo extremo, mucosas rojizas o azuladas, debilidad, vómitos o diarrea, llévalo a un lugar fresco, hidrátalo sin forzarlo y acude al veterinario de inmediato. Un golpe de calor puede ser grave.

